martes, 4 de octubre de 2011

MERIDIANO 39


La invisibilidad en cuanto ocultamiento es el más primitivo de todos los procesos mediante los cuales la mente se defiende de los deseos y creencias no queridos. O contra los deseos y creencias que causan ansiedad. Este mecanismo donde el sujeto fantasea creyendo que los elementos rechazados han sido insertados, o imbuidos en otra figura me permitió afirmar que no existe una Obra totalmente Invisible sino una que puede llegar hasta un 99.9 por ciento. Al respecto, establecí nueve índices de invisibilidad, cada uno con valor de 11.1% para determinar si una obra deja de ser o no es visible. La Obra Invisible no puede ser vista porque: 1) es irreductible a valor de uso y cambio; 2) es fome; 3) no convence; 4) no convierte; 5) no pretende originalidad; 6) no satisface necesidades ni demandas de la oficialidad; 7) no satisface necesidades ni demandas de la oposición; 8) no satisface necesidades ni demandas de la disidencia; 9) y evita lobby o networking alguno. Una vez que reconocemos que la gente mira a través de las personas y las cosas como si no las viera, el proceso de ocultamiento parece encontrar en el economicismo el carácter emocional que quiere transmitir.

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