martes, 25 de octubre de 2011

MERIDIANO 20


Maverick puede ser traducido como inconformista pero también es la res sin marcar, que no es propiedad de nadie. En la academia, dar cuenta de mi pasaporte tercermundista establece un espacio de conexión con aquellos otros caminos artísticos que están fuera del marco institucional. Tomando distancia de la preponderancia del teorizar por sobre la imagen, algo que ha caracterizado al arte chileno contemporáneo. Vasallaje que me enerva. Tras identificar las condiciones concretas de las relaciones entre arte contemporáneo, cultura e internacionalización, y tomando distancia de cualquier romanticismo latinoamericanista, me parece interesante ser capaz de prever obras desde la vereda tercermundista desligadas de las grandes ferias industriales de arte, permitiendo mover el quehacer artístico en cierta dirección donde la persistencia del “gran salón” de los “ius solis” manteniendo el “ius sanguinis” queda en remojo. Pensar así la globalización del arte puede significar la exclusión de libros, exposiciones y colecciones. El factor, la manera y el coste de esta lógica deja claro que no me siento identificado con el arte contemporáneo chileno ni representado por el arte chileno en general aunque todo lo que hago es resultado de dicho contexto.

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