martes, 19 de abril de 2011


el once del once del once también me recuerda los juegos de matta. no sólo se autoinventó haber nacido aquella fecha. por poco elige el doce del doce del doce. el día que se pasa a la quinta dimensión. pero estamos en el once, el número del ozomatli. el de los artistas. recuerdo un par de cuadros donde un mono sale pintando, están colgados en el louvre y creo que uno es de chardin y el otro de decamps. parece que warburg o panofsky identificó un mono oculto detrás de los pies de uno de los esclavos de buonarroti. no lo tengo muy claro. también recuerdo un autorretrato de la kahlo rodeada de monos, pintado cuando hacía clases en la escuela de pintura y escultura en méxico. por estas latitudes, tenemos uno realizado por el mulato gil de castro. es el retrato del señor don ramón martínez de luco y caldera con su hijo don josé favián. menudo título. el niño abrazado a su padre tiene en su mano un camafeo donde aparece un mono portando una navaja en vez de un pincel. acá la figura del ozomatli amplía su giro alegórico haciendo referencia a una imprevisible y peligrosa conducta. duchamp acusó recibo del asunto en su conferencia the creative art, donde propone que los artistas deben ser universitarios para evitar ser sindicados como pintamonos. algo parecido a lo que pensó friedman. eso sí, debo precisar que este último lo hizo en una clave algo más que inquietante.

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